martes, 10 de junio de 2014
jueves, 5 de junio de 2014
miércoles, 4 de junio de 2014
lunes, 10 de febrero de 2014
miércoles, 5 de febrero de 2014
Cerinea.
Cuando más perdido estaba, vino a lamer mis laceradas heridas la humedad íntima de un cerbatillo sagrado, que con el sabor de mi vida creció hasta hacerse un ciervo de enhiesta y portentosa cornamenta.
Pedid y se os dará.
Dame palabras para entender sueños de lo que no fue...
Dame mares que cubran las profundidades de un futuro en que creer...
Dame fuegos que alumbren las sombras que he de conocer...
Dame trampas que liberen las verdades que he de enfrentar...
Dame enemigos que me enseñen los límites de lo que dejaré de ser...
Dame guerras que llorar para encender mi humanidad...
Dame muertes que me obliguen a mirar mi eternidad...
Dame campos que recorran los senderos sublimes de la soledad...
Dame caminos que me enseñen de una vez, lo que es... caminar.
Gloria.
Gloria al señor de los mundos
a la belleza que refulge sobre la piel celestial
Gloria al mar que sobre la tierra horada la bahía
y al viento que da gesto a la presencia del árbol
Gloria al sueño de los hombres que llama a Dios en la noche
y al temple de los siglos del arte que lo muestra sobre el mundo
Gloria al príncipe maestro que cuando se inclina en reverencia recoge al mundo entero en su corazón
y cuando entrega es como el no-ser, como la lluvia que nada quiere y a toda la vida sostiene
Gloria a las faldas de la diosa que al acariciar sus pasos inscriben el sonido de la majestad en las semillas de la natura
y al sobrevivirse en las mil caras de lo viviente define la esperanza y alumbran el amor
Gloria a las raíces del ser, a las semillas del tao, a las sombras de la mente que son las luces del alma.
Gloria, gloria, gloria, gloria al señor, gloria a la madre, al rey del astro, al sueño del loco, a la pasión de la virgen, al tantra de la serpiente y a mí, a los pies.
A los pies...
Del príncipe maestro.
Balonazo de puro existir.
Aquí, en mí, para mí, a mí través, que me reserva un espacio de gloria y paz, de risa y canción...espacio de amor incorrupto, unidad de silencio circular.
¡Espero de la esperanza!
Qué recito que reciclaré cada paso de mi ser para darle un sentido necesario, que suspiro que respiro por ser un manantial de la vida que me conduce y me sostiene, que clamo por donde quedan los techos del mundo porque espero de la esperanza.
"Alimentos".
Me alimento de fuego y en mi interior logró escuchar el crepitar pausado de la llama eterna.
Intuición axiomática.
Sin más, mi sentido es que existo, sin dudas, existo. Aquí estoy y sé que si estoy, indefectiblemente, en el fondo, soy.
Un punto en el universo, tu punto.
Porque todos arrastramos una cruz, que más que milagro o maldición, es una oportunidad, un punto de conciencia. Ese es tu principio, tu poder.
Crezco.
Crezco como la montaña, que muere del viento. Crezco como el mar, libre entre mil costas. Como el águila que ama el sol y vive del fuego. Como la vida en el alma del moribundo. ¡Como el sueño esquivo que escupe brumas al hombre despierto!
Las sombras de nuestros sueños, son del tamaño de su luz.
¿Miedo a saltar? El miedo es cada vez más grande, pero yo también.
Nacer.
Cansado de mil vueltas el final vuelve al principio, mirar al frente, en el fondo de todas las cosas.
En Tempus fugit baila la eternidad.
Como el río que mil aguas ve pasar son las vidas que reciben y despiden los aromas del tiempo.
Las columnas del mundo. El bramido de Atlas.
Mucho deberíamos aprender de los árboles que crecen lenta pero inexorablemente, llegando a acumular milenios de vida, de simple y pura vida.
Torna-Dos.
La sensibilidad y la inteligencia afilan las puntas de la doble flecha de la vida, haciendo de su dualidad algo más bello y terrible.
"El idioma de los árboles muertos". Leila Amat.
A veces pienso que el viento nos susurra nuestro destino en un idioma que hace tiempo que olvidamos.
Fotosíntesis lunar.
El desapego es el respeto a la semilla de la vida que necesita no ser observada para crecer.
martes, 4 de febrero de 2014
El guardián entre el centeno.
"Si un cuerpo encuentra a otro cuerpo, cuando viene entre el centeno".
Robert Burns.
Caminando.
Caminante, son tus huellas
el camino y nada más;
Caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.
Al andar se hace el camino,
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.
Caminante no hay camino
sino estelas en la mar.
.
Antonio Machado.
lunes, 3 de febrero de 2014
Libre te quiero.
Libre te quiero,
como arroyo que brinca
de peña en peña.
Pero no mía.
-
Grande te quiero,
como monte preñado
de primavera.
Pero no mía.
-
Buena te quiero,
como pan que no sabe
su masa buena.
Pero no mía.
-
Alta te quiero,
como chopo que en el cielo
se despereza.
Pero no mía.
-
Blanca te quiero,
como flor de azahares
sobre la tierra.
Pero no mía.
-
Pero no mía
ni de Dios ni de nadie
ni tuya siquiera.
.
Agustín García Calvo.
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